Enero17

lunes, 6 de marzo de 2017

Quédate con lo bueno.


Cuando se está lleno de ignorancia, se habla mucho y se escucha poco. 
Las personas que son "fanáticas" de una religión o secta, tienden a callar a otros que no piensen como ellos, les atacan, les ridiculizan, y se sienten dueños de la verdad. 

Es impresionante y respetable la cantidad de libros sagrados que hay en el mundo, los conocidos y los que están apareciendo, unos son tan antiguos que ponen en entredicho los libros sagrados de religiones tradicionales. 

Cuando una persona de fe, con principios espirituales se encuentra ante este escenario, lleno de libros, autores, dioses y consejos; puede entrar en un conflicto con sus creencias. Lo ideal, lo recomendable es que leamos todo, que conozcamos todo, no por referencia, no porque me contaron, leamos cada uno de nosotros esos textos, cada uno puede si lo desea seguir siendo fiel a su creencia religiosa, pero siempre recordando que la apertura a la fe de otros es de un enorme crecimiento espiritual personal, aprender a respetar, escuchar, participar incluso del ritual de fe de otros nos hace mucho más comprensivos y respetuosos con el universo espiritual. 

Hay personas que leen la biblia, van a una reunión de personas a que otro le oriente como entenderla... ese otro un ser humano tan imperfecto como cualquiera, dice lo que considera es la verdad, la biblia fue escrita por hombres, fue editada, corregida, interpretada, recortada y manipulada por hombres, tan imperfectos como quién escribe y lee. 


No seamos "haraganes espirituales", nos encanta que nos digan como son o creen que son las cosas divinas, no buscamos , no leemos y nos perdemos en un discurso barato que pagamos por nuestro propio bienestar, donde me aceptan, me adulan y me hacen sentir bien. ¿es esa la verdad?

Los libros antiguos, traídos desde la tradición oral a nuestros días, no son malos, y en cada uno que se lea encontraremos consejos, promoción de valores, cuidado del espíritu, de los que nos rodean, anécdotas de vida, indicaciones claras de buen comportamiento y es por esto que para que sepas como está tu espíritu debes abrir tu mente, recordando que el principio de la sabiduría es el conocimiento, Dios no prohíbe aprender, no prohíbe adquirir sabiduría, está no llegará a ti por descenso divino, debemos utilizar la lectura y la meditación de lo que leemos para alimentar el espíritu y recuerda quédate siempre con lo bueno.