Enero17

lunes, 19 de octubre de 2015

El rencor y tu.


El rencor: en que consiste, cuales son sus causas, qué consecuencias trae y cómo podemos superar este desagradable sentimiento. En seguida despejaremos estas dudas.

El rencor es un sentimiento persistente en el tiempo que aparece cuando hemos vivido una experiencia desagradable que nos hiere en lo profundo y nos llena de dolor y de rabia. Este sentimiento pudo haber sido causado por un acontecimiento específico o por hechos propiciados por ciertas personas.

Normalmente el rencor se acumula en nuestro interior, cuando aquella vivencia ha tocado alguno de los aspectos más importantes en nosotros.

El rencor puede haber sido acumulado desde niños, al haber sufrido maltrato psicológico o físico en nuestra familia o por las personas encargadas de nuestra crianza. El rencor proveniente de la niñez, es uno de los peores sentimientos que se pueden tener, convirtiéndose en un territorio minado que producirá graves consecuencias en la vida de la persona y su relación con el mundo. Este rencor acumulado en la niñez puede ser complejo en sanar, pero puede lograrse cuando la persona se dispone a ello.

Por otro lado, si hay baja autoestima, la persona tiende a tomar muy mal, cualquier cosa negativa que se le diga, cualquier crítica o cualquier reproche que se le haga. Es decir, no lo tomará como una oportunidad para mejorarse a sí misma, sino como un ataque directo, provocando una actitud defensiva y vengativa.
Consecuencias del rencor

El rencor puede provocar en la persona, un sentimiento tan marcado de venganza que se puede llegar a maquinar la forma cómo devolver el daño sufrido, pues para muchos, se siente un peso que ellos mismos no pueden soportar. Sus sentimientos desmedidos, pueden provocar aún más daño que el sufrido por la persona, afectando a los implicados y/o lo que es peor, a otras personas completamente ajenas e inocentes en aquella situación.

Cuando la persona afectada no puede llevar a cabo el sentimiento de venganza, puede llegar a acumular tanta rabia y frustración que se puede convertir en odio puro, llevando a la persona a dar vueltas incesantes dentro de ella misma, como sintiendo caer en un pozo, en el que al descender, se golpea contra sus paredes y le es imposible parar ella misma; este pozo profundo, es como una prisión que la misma persona se ha cavado sin ser conciente de ello y el cual, puede convertirse en un círculo vicioso.

El rencor o resentimiento puede llegar a afectar distintas áreas de nuestra vida, si no lo sabemos controlar y trabajar correctamente. Ahora, veremos algunos elementos que podrían servir de ayuda al momento de sentir y tratar con el rencor.
Cómo superar el rencor

Hay circunstancias que nos llevan a sentir rabia y resentimiento en una u otra medida y como humanos, es hasta cierto punto normal sentirlo. El asunto es hasta que punto permitimos que este sentimiento cabe tan hondo en nuestras vidas que puede llegar a destruirnos por dentro.

Así cómo es normal sentirnos airados y posteriormente tener malos sentimientos, también es sano, revisar estos sentimientos, la situación que los causó y poner las cosas claras, ya sea con las personas involucradas y con nosotros mismos. No es conveniente seguir dando vueltas y vueltas como el felino que anda de un lado a otro en una jaula, alrededor de aquella situación que nos hirió y hacer crecer un fuego destructor en nuestro interior.

Por esta razón, lo más aconsejable es que en el momento en que se presenta la situación, nos tomemos primero un tiempo prudente para calmarnos, dejar pasar la rabia y buscar un instante o si es necesario, tomar el tiempo que necesites, sin dejar pasar mucho tiempo, para decir lo que realmente sentimos, de que forma nos afecta esa situación y posteriormente, intentar buscar una solución o llegar a un mutuo acuerdo con las personas involucradas.

Es importante, estar abiertos y tener disposición para perdonar y pedir perdón. La actitud de perdonar con el corazón, nos permite liberarnos de aquellos sentimientos que podrían quedar ocultos y de los cuales, no somos conscientes.

El perdón es un elemento vital en nuestra esencia como seres humanos, así que por esto, dedicaremos un espacio exclusivo, para tratarlo más profundamente.

Si sentimos que a pesar de haber arreglado la situación con las personas implicadas, tenemos cierto malestar o un mal sentimiento, deberíamos mirarnos con detenimiento y trabajar con nosotros mismos, en todos aquellos aspectos que sabemos, no estan en equilibrio.

Uno de los aspectos a tratar es el dominio propio, puesto que cuando damos rienda suelta a nuestros impulsos negativos, puede generar una guerra de sentimientos sin límite alguno, tanto en nosotros mismos y con las otras personas.

Hay otro aspecto a tener en cuenta y es no tomar venganza por nosotros mismos o no hacer justicia por nuestras propias manos. Debes saber que una de las leyes espirituales y de la naturaleza dentro del universo, es que “un precio de sufrimiento debe ser pagado, por cada acto de daño”. A causa de las propias debilidades del ser humano, se produce sufrimiento así mismo y a incontable número de personas y de lo cual no somos conscientes. El daño que hizo un padre, por citar un ejemplo, causará efecto en sus hijos y de aquellos, pasará a sus nietos, etc, así como una cadena que repite el mismo patrón y se extiende a través del tiempo.

Para muchos es difícil aceptarlo y no hacer nada al respecto, pero recordemos la ley espiritual arriba mencionada. Además, cada quién recogerá de lo que ha dado y si actuamos en venganza, algún día volverá a nosotros también.

Ten presente este proverbio: “echa tu pan sobre las aguas, porque después de muchos días lo volverás a encontrar”.


Fuente: visión y sabiduría.