Enero17

lunes, 21 de diciembre de 2015

La estación.

Esta reflexión la tomamos de Robert J. Hastings.


En cada rincón del inconsciente guardamos una visión idílica. Nos vemos en un largo viaje a través de todo el continente. Vamos en tren. Por la ventanilla nos bebemos el paisaje: autos en las autopistas cercanas, niños que saludan desde un cruce, vacas que pastan en la colina, humo que brota de una fábrica, surcos y surcos de trigo y maíz, de llanuras y valles, de montañas y sierras, de horizontes urbanos y pequeñas aldeas.

Pero lo que predomina en nuestra mente es el destino final. Cierto día, a cierta hora, entraremos en la estación. 
Habrá una banda tocando y banderas al viento. Una vez que lleguemos, nuestros sueños maravillosos se harán  realidad y las piezas de la vida se unirán como un rompecabezas resuelto. 
¡Con cuánta inquietud recorremos los pasillos, maldiciendo los minutos de demora, esperando llegar a la estación!

"¡Cuando lleguemos a la estación, será entonces!", exclamamos. "Cuando cumpla dieciocho." "Cuando compre un Mercedes Benz." "Cuando se hayan recibido todos mis hijos." "Cuando haya pagado la hipoteca." "Cuando consiga ese ascenso." "Cuando me jubile, ¡qué feliz voy a ser por el resto de mi vida!"

Tarde o temprano comprendemos que no existe tal estación; no hay un sitio al que llegar de una vez por todas. El verdadero gozo de la vida está en el viaje. La estación es sólo un sueño. Se aleja de nosotros sin cesar.

"Disfruta el momento" es un buen lema, sobre todo si lo complementas con el Salmo 118:24: "Este es el día que ha creado el Señor; regocijémonos en él". No son las cargas de hoy lo que enloquece al hombre, son los arrepentimientos por el ayer y el miedo del mañana. El arrepentimiento y el miedo son ladrones gemelos que nos roban el presente.

Por eso, deja ya de recorrer los pasillos y contar los kilómetros. En 
cambio, escala más montañas, toma más helado, camina descalzo con más frecuencia, zambúllete en más ríos, contempla más atardeceres, ríe más, llora menos. Es preciso vivir la vida en pleno viaje. La estación llegará demasiado pronto.

Cada uno de nosotros puede decidir vivir la vida sin poner  "cuandos"  ¿ya lo decidiste?  Disfruta tu momento.